Desde los años 1990, se suele subcontratar a compañías militares o de seguridad privadas para desempeñar muchas de las funciones que tradicionalmente cumplían las fuerzas militares o de seguridad oficiales de los Estados. Esas actividades abarcan tareas de seguridad, apoyo logístico y técnico, entrenamiento y protección personal.
Pero también se contrata a esas empresas para cumplir tareas de inteligencia y análisis, custodia e interrogatorio de prisioneros y, en algunos casos, para participar en las hostilidades.
Esas actividades hacen que las compañías militares y de seguridad privadas estén en contacto directo con las personas protegidas por el derecho internacional humanitario. El CICR está ampliando sus contactos con esas compañías, así como con los Gobiernos correspondientes, a fin de hacer todo lo posible para que esos actores tengan pleno conocimiento de las responsabilidades que les incumben en virtud del derecho internacional humanitario.
Fuente: http://www.icrc.org/web/spa/sitespa0.nsf/html/privatisation-war

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